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¿Por qué es importante rediseñar una web?

6junio2016

Una web corporativa es la primera toma de contacto que tiene un usuario con nuestra empresa, es nuestra carta de presentación, por lo que es necesario que desprenda la imagen que deseemos proyectar y muestre los valores intrínsecos de la empresa. Nunca debemos olvidarnos de que la imagen de la empresa es uno de los activos intangibles que más debemos cuidar, tanto off line como on line.

La mayor parte de la gente suele desconfiar de una web por su apariencia, por lo que un site descuidado y anticuado puede hacernos perder muchos clientes. Además, dicha imagen puede quedar muy dañada al proyectar poca profesionalidad. Mejorarla a través de la presencia web y rejuvenecer su apariencia se vuelve absolutamente necesario en este mundo hiperconectado.

Como todo, el diseño web tiene sus elementos propios y cambiantes según las modas, y que, como todo, también se pasan. Ha evolucionado pasando de los diseños demasiado sobrecargados al minimalismo más absoluto. Por lo que adaptarnos a las tendencias actuales se vuelve algo esencial si queremos que nuestros clientes no piensen que hemos descuidado ni nuestra empresa, ni nuestra presencia en Internet, o peor, que ya no estamos en activo.

Además, tanto los diseños anticuados como los contenidos desfasados son peor aceptados por los motores de búsqueda, es decir, que no sólo los usuarios rechazaran la web sino que también será mucho más difícil encontrarnos en el amplio mundo que es Internet. Así mismo tenemos que tener presente que si nuestro site tampoco cuenta con un diseño adaptativo (el famoso responsive), el algoritmo de Google también nos penalizará nuestra posición en el pagerank de búsquedas.

Por todo ello es necesario implementar cada web con las nuevas funcionalidades que van surgiendo cada año, adaptándolas a nuestra estrategia de comunicación y a nuestro público objetivo.

Si queremos diferenciarnos de nuestra competencia y sobresalir frente a ellos es importante que nuestra web sea fácil de manejar y posea las características necesarias para que la experiencia de usuario (UX) sea inmejorable. Para ello debemos identificar todos los problemas que posea y darles solución, como por ejemplo corregir los problemas de velocidad de carga, de optimización de contenidos, de accesibilidad según la normativa W3C o de rendimiento y funcionamiento en todos los navegadores.

Para conseguir traer nuestra web al siglo XXI no solo debemos centrarnos en las apariencias sino también en el contenido. Es necesario actualizarlo y ampliarlo adaptándonos a la evolución del mercado, de la empresa y de sus potenciales clientes. Debemos conseguir que nuestra nueva apariencia sea bonita y atractiva, pero también útil y relevante.

¿Y tú? ¿A qué esperas para lazar tu web a lo más alto?